EL CAMINO

Y sobre todo la suerte te acompañe un día crepuscular lleno de odio, sí así lo he previsto cargando cada sello momentos de oprobio, y así la huella que la niña deja en cada paso que da, y gesticula la palabra singular que tanto adoro, amor eran tiempos donde la prédica seducía el silencio incestuoso, el mensaje que obraba con cada palabra, un tiro certero que atraviese el alma, con la frente en alto la gloria no basta, mentira era una cobarde salida, carajear desde lo más hondo, una mezcla deplorable y altisonada, y que me queda sobrevivir ahora en cada lugar, ya sea un hecho histórico el camino tomado de la mano, era la verdad que no se deja pisotear, ante tanta mentira que provenía de su lado, como si la vida careciera de sentido, y por supuesto de amor propio, así en la cuna de la libertad las manos limpias conque escribo, cargar una suma de dinero, me remonto a los días idos, a ritmo de gemidos salir de tu boca la fe conque vivo, ven mira, es mi historia clínica desde tiempos antiguos, por ahora era un vidente en una trampa que ahoga salir del estado crítico, y luego presumía echar por tierra la verdad, y contar los días buenos, en una burbuja de jabón en un limpio y accidentado siniestro, ya boca abajo balbuceaba la razón un hato de cerdos, un milagro esperado un amor, sí amor del bueno, en esta noche de insomnio, donde la razón era un foco infeccioso, una perla más donde tu figura nos conduzca por el camino tenebroso.

LA IRA

Estrechando lazos de amistad en una nube cargada de insomnio, así una punzante diatriba, vago de mierda fue la respuesta recibida llena de odio, y así trajinaba con olor a perro muerto, y decía en mi corazón en medio del ruido, la estrecha relación que me consume ser uno menos, y así lo he querido el rechazo era todo un hito, la misma soledad que se interpuso en mi camino, y así de vago siguiendo la huella que dejó el sin sentido, el prelado amor que se viste con una capa de cinismo, con su cuota de clero y el hábito bien habido, perro así te dicen la libertad no tiene precio, la igualdad me suena a cuento, peor aún la compañía que detesto, hombre al fin allá en la cumbre donde raya la soberbia, era la luz la estrella de la mañana que resplandece en mi cabeza, y así con cuidado a través de tus ojos claros se pierde en las tinieblas, hombre que pena la ira que me llena, era una costumbre salir de la tierra, con un hálito de amor que se envuelve en una órbita celeste, y así esperaba este momento el adalid de la muerte, y ya luego me las arreglo con un poco de ingenio, la intolerancia que se refleja con cada palabra, hombre que absurdo eres todo un desperdicio, que no colaboras seguir siendo tú mismo, una meta que trazas el éxito gloria vana, así a ciegas después de todo se refleja en tu mirada.

EL MANIFIESTO

Y así en tanto mi criterio prevalezca, quemar a fuego lento las miasmas de la muerte, peor aún así lo he creído por conveniente, buscar en el azar sobre todo un lazarillo, ciego aún así lo he querido, trotar por sobre toda la tierra abriéndome camino, ya el fin de los tiempos que acarrea un grillo de voces, tal el genio maligno, con qué voz coprolálica que expecta el silencio, en un nudo de gemidos con cada orgasmo que perece, a la par que place coronar los días idos, llenos de gloria, que todavía no llega mi hora, mientras tanto mi alma añora el día de tu muerte, quién lo sabe, nadie, con quién confiero la esperanza desde tiempos antiguos, el salario habido cual espejo roto la convidada muerte, y colgar luego un ramo de flores en esta vida ausente, la voz que recuerdo disfrutando el silencio, en un nicho abierto luego de una agitada noche, ya el festín de piedra y su anunciada muerte, y así la convicción de lo que se espera, no confiar en nadie, pues no es una falla haber nacido, en medio del ruido un nido de voces, el manifiesto que aclaro que nada está dicho, la copia que se presta en el momento propicio, es pecado amar o decir la verdad, no nada que agregar, el fin de tus días, que el tiempo no regresa, a buena hora el día de tu suerte.

EL MENSAJE

Espero que todo lo que amo llegue a buen puerto, ya el mensaje en la botella una llamarada a fuego abierto, y digo que sombra propicia mi ánimo indispuesto, una conjetura de errores, y luchar por lo que más anhelo, la sola justicia y su esperanzador deseo, mientras tanto tenga vida un pedazo de cielo, y así estrellado en diez mil razones, y socavar mi vida ahora que me sobra el tiempo, y conjurar una herida que se abre mientras blasfemo, una burla conocida con la pieza adentro, que nadie vive de lo incierto, un vago hedor que suena a perro muerto, la pérdida de engranaje y el ritmo mesiánico, la imagen perdida de todo cuanto tengo, el peso del ruido y el boleto al infierno, a medida que ajusto mis notas musicales, era una virgen hecha pedazos de carne y hueso, y morder el polvo en busca del orgullo que alimento, que no escucho ni veo peor así la basura que desecho, que la angustia caló en un hálito de luz y el alba de por medio, y morder las arrugas que dejó mi finado exceso, y así buscaba una sombra seráfica de aquí a medio cuerpo, y acalambrado el deseo en una copa de tinto y el susto de por medio, salud hermano brindemos por ella, la que te dio a luz en medio de una ráfaga de fuego, la copa de vino amarga mi vida y mi sacrílego advenimiento, y luego de una grata visita añoro de por vida el reino de los cielos.

LA SEÑAL

Era sobre todo lo que sale de mi boca, y no era un dicho más cual engatusada historia, morder el hueso que cascaba imágenes rotas, que la angustia no cesa maldita sea el fin de la historia, y así ahora el silencio y la calma que denota, vivir a contrapié la sombra angelical que no desentona, y poder digerir entre tanta miseria la destrucción de tu cuerpo, que no se vive de lo incierto, y nada el precio que lograba el papel que pones en juego, por sobre el hombro tal una ronda de vocales, la encontrada transgresión que planteaba una derrota, ya entre tanto atropello que no me trago el cuento, con su rostro seráfico la intromisión de sus ojos negros, así la mano que corona en su lecho de gloria, la voz que clama una señal del fin de los tiempos.

LA VERDAD

Era sobre todo lo que sale de mi boca, y no era un dicho más cual engatusada historia, morder el hueso entre la venia fortuita que recuerdo, ya la angustia que se apodera de lo incierto, una voz seráfica que apacigua el silencio, ya en un puño la arena que se regaba en escombros, y poder digerir lo que siento entre tanta miseria que golpea mi cuerpo, la ilusión que aborrezco así que no se vive de lo incierto, y nada el precio que lograba el valor del cuadro que plasmaba, así la cruz que cargo por sobre el hombro una ronda de huesos, ya el papel de sus ojos negros, y yo que quería ahogar la lascivia, la sangre que derramo ante tanto atropello, era un atentado a la razón la verdad que pisoteo, que no me trago el cuento la intromisión que se avecina, que no reparo en la dura caída, y salir ileso todavía no era del todo cierto, y así cubrir mi cabeza de ceniza entre tanta mentira, como la madre que corona en su lecho de gloria la sangre que detesto.

EL SINIESTRO

Sobre la mirada intensa que se abría, se perfila mi voz con su alicaido aliento, dormir era grato un propicio letargo de ensueño, entre todas una mujer hermosa que cabecea en silencio, así la piedra angular con que se edifica mi cuerpo, el llamado de sangre una voz pronta que dejó el incesto, la vida cantaba en su lecho de gloria este verano intenso, el calor no daba tregua en medio del ruido, salir en pos de la sombra que acarrea el siniestro, ya mi lengua lasciva maniatada en un agujero negro, tiempos aquellos el árbol que plantaste sin quererlo, el respeto a la vida y el sicario que llevo dentro, el arma de fuego pisoteando un hoyuelo, ya el resto una línea horizontal y su cuota de verdad, ahorrar palabras en pleno vuelo, una siesta que maquina el saludo que espero, será mañana al despertar con que se habla, la teta que reclama y que no repara, era el amor a viva voz todo un enredo, el fuego claro luz azul de tu mirada.